Para volar, los pájaros perdieron los tanques

Un estudio sobre la evolución de las aves encuentra que, a diferencia de otras especies, apenas disponen de armas. Que perdieron los espolones para mejorar su vuelo. Se publicó el mismo día en que la invasión de Ucrania comenzaba.

Este artículo es una colaboración con la sección ´Aquí hay ciencia´ de Tercer Milenio, suplemento del Heraldo de Aragón, donde fue publicado originalmente. 

*

Escondido en el eufemismo “operación militar especial”, el 24 de febrero Vladímir Putin anunció el inicio de la invasión de Ucrania. Exactamente ese mismo día, la revista Ecology Letters publicaba un artículo que titulaba así: “El vuelo dificulta la evolución de las armas en las aves”. En la carrera por adaptarse y sobrevivir, la evolución les ofrecía dos opciones excluyentes: o se armaban, o renunciaban a ello en beneficio del vuelo. Al final casi todas siguieron el último camino, que es como decir que, para volar, los pájaros perdieron los tanques.

La evolución hacia la paz

Firmado por dos investigadores brasileños, el artículo comienza como una suerte de autobiografía intelectual en la que “queriendo familiarizarse con la literatura sobre armas de los animales, un biólogo evolutivo decide leer la revisión más citada sobre el tema”, pero “el investigador se sorprende al no poder encontrar ni una mención a las aves”. Otras especies tienen cuernos o astas, pinzas o colmillos. ¿Qué pasa con las aves? Tras diferentes razonamientos llega a la conclusión de que “la explicación más probable es simplemente que las armas son inusuales entre ellas”. Lo siguiente es ya la investigación.

Para empezar, comprobaron mediante búsquedas en bases de datos que solo un 1,7% de las especies de aves disponen de espolones, sus armas especializadas. De existir los suelen tener en las patas, como los pavos o los gallos, y menos veces en las alas, como algunos patos o palomas.

Volar es la forma de desplazamiento que más energía consume, y un poco más de peso puede ser resultar carísimo. Más allá de las normativas sobre las maletas, parece que hace unos años la compañía United Airlines empezó a imprimir su revista de a bordo en un papel más ligero para reducir el peso de un vuelo típico en unos 5 kilos. Solo con esa medida ahorró más de medio millón de litros de combustible en un año.

A principios de marzo, un convoy ruso de más de 60 kilómetros y con cientos de vehículos blindados tuvo que detenerse por problemas de suministro. Faltaba gasolina para los tanques y comida para los soldados.

Tanques rusos en Ucrania

Los investigadores comprobaron que los espolones suponían un gasto de energía que se hacía muy problemático cuando aumentaba el tiempo de vuelo. Analizando las más de 10.000 especies de aves, resultaba que cuanto más adaptadas al vuelo estaban y cuanto más dependían de él, menos probabilidades había de que tuvieran espolones. Si los tenían, solían ser aves más grandes y pesadas. Al reconstruir el proceso histórico resultaba que lo más probable no era que algunas especies los hubieran desarrollado, sino que en general casi todas los habían perdido. Habían “optado” por el vuelo.

Como explican en la nota de prensa del estudio: “Aquí es donde entraría en juego la selección natural: los espolones [aunque ayuden en el combate cuerpo a cuerpo] pueden hacer que las aves tengan más probabilidades de ser devoradas o necesiten más comida para satisfacer sus necesidades energéticas diarias, mientras que sus homólogos sin espolones pueden escapar, comer menos y vivir para reproducirse otro día”.

Eso no quiere decir necesariamente que su mundo sea todo “paz y amor”, reconocen. “Por ejemplo, los halcones usan sus garras en luchas violentas, y los tucanes lo hacen con sus picos”. Pero “esos casos no parecen ser la norma”. Las garras o los picos no son elementos específicos de lucha, sino que son esenciales para otras tareas como la búsqueda de comida.

Así que, según el investigador João C. T. Menezes, “si la mayoría de las aves no pueden llevar espolones porque comprometen el vuelo, ni arriesgar características como el pico porque son esenciales para otras tareas, la solución puede ser evitar el combate físico en la medida de lo posible. De hecho, muchas aves defienden sus territorios principalmente cantando o mostrando sus adornos. El hecho de que el vuelo impida la evolución de las armas puede ayudar a explicar los llamativos colores, bailes y cantos que encontramos en las aves”.

La externalización

Nosotros también tenemos bailes y cantos, y nuestro departamento de armas natural no parece muy sofisticado: no somos particularmente rápidos ni fuertes ni tenemos herramientas específicas: garras, espolones, venenos, aguijones, largos colmillos. Pero existen muchas y demasiadas formas de violencia además de la física y como especie no parecemos dispuestos a renunciar tampoco a esta. Si “naturalmente” no podemos volar ni apenas luchar, lo externalizamos.

Según Amnistía Internacional, “un ataque aéreo ruso con bombas no guiadas mató a 47 civiles en la ciudad de Chernígov”.

Menezes: “La próxima vez que esté al aire libre y oiga a dos pájaros gritarse en lugar de pelear, recuerde que la paz podría ser la única opción que les dio la evolución”.

Ver comentarios (0)

Deja una respuesta

Su dirección de correo electrónico no será publicada.