Todos los artículos de Jesús Méndez

Escritor y periodista científico. MD, PhD

La pirámide de la comunicación (científica)

Inmersos como estamos en una nueva era de comunicación, hay una forma que parece imponerse como deseable. Es la forma de la pirámide. Aquí se ilustra un ejemplo concreto a partir de una noticia científica recogida por el blog Amazings y que sirvió de base para una investigación del periódico El País. (Entrada perteneciente al blog La ciencia hacker).

La ciencia hacker

La ciencia hacker es un proyecto formado por @querolus y @jesusmendezzz, miembro de Dixit. Aquí se exponen, a grosso modo, sus principios. Y desde esta misma página se irán haciendo llegar las novedades.

Lo que hace crecer a los músculos

Isométrico o isotónico es parte de la jerga de muchos asiduos a los gimnasios. Conocen bien las diferencias entre los distintos ejercicios y no tienen dudas sobre qué deben hacer para resaltar un bíceps o definir un abdominal. Lo que no podían saber —porque nadie lo sabía— era qué pasaba en el interior de sus músculos que daba lugar a esos resultados. Ahora, un estudio realizado en Francia, y que apunta a un tipo particular de células madre, puede darles parte de la información que les faltaba.

Yogures y bacterias contra la ansiedad

Las bacterias convecinas de nuestras propias células no se comportan como meros comensales. Además de realizar múltiples funciones propician cambios que hasta hace poco se hubieran considerado poco menos que inverosímiles. Un último ejemplo: los ratones alimentados con una bacteria presente en algunos yogures muestran un comportamiento menos ansioso en el laboratorio. Falta mucho por saber, pero se va confirmando la conexión entre el microbioma digestivo y el cerebro, dejando claro, por si aún quedaba alguna duda, que no estamos solos.

Idiopático y esencial. El cajón de sastre del lenguaje y la hipertensión

El lenguaje puede ser una herramienta tan deslumbrante como perversa. Ejemplos de esta ambigüedad hay muchos. Las “causas idiopáticas” y “la hipertensión esencial” son algunos de ellos.

El progreso (con Don DeLillo)

“Es como si nos hubieran arrojado hacia atrás en el tiempo – dijo -. Aquí estamos, en la Edad de Piedra, habiendo aprendido ya todas estas cosas tan importantes a lo largo de siglos de desarrollo y aún incapaces de facilitar la vida a los habitantes de nuestra época.” Don DeLillo. La ciencia y el progreso en su novela Ruido de Fondo.

Crowdfunding en la ciencia: los pequeños mecenas del siglo XXI

La actual crisis económica hace pocas distinciones, y la ciencia está lejos de ser una de ellas. Ante esta situación hay quien ha decidido apostar por la originalidad para paliar en la medida de lo posible sus consecuencias. Se trata del crowdfunding, o micromecenazgo: una llamada a la sociedad en busca de pequeñas aportaciones para proyectos concretos. Esta iniciativa, que lleva años funcionando en la música o en el cine, se dirige ahora a la ciencia con el proyecto Scifund, que nació hace unos meses en los Estados Unidos pero que se extiende a todo el mundo, y en el que han participado tres proyectos con representación española.

Irisina: un mensajero del ejercicio

Los múltiples beneficios que aporta el ejercicio apenas generan ya ninguna duda. Pero la forma en que nuestro cuerpo traduce en ventajas el movimiento es todavía bastante desconocida. Ahora, científicos de Harvard, en Boston, han identificado uno de esos mensajeros y lo han bautizado con el mitológico nombre de irisina, en honor a Iris, la mensajera de los dioses griegos.

La grasa que adelgaza es marrón (y le gusta el frío)

Si todo tiene su contrario, la grasa no iba a ser menos. Sólo que, en este caso, su contrario parece llevar su mismo nombre. En general, las células de la grasa considerada normal – de un color blanquecino – funcionan como un depósito al que se acude cuando más energía se necesita, como durante un ejercicio continuado. Las de la grasa parda (o marrón) son, sin embargo, un tipo muy peculiar. No producen energía para que el cuerpo la use, sino calor.

Ritmos biológicos (1): relojes por todas partes (con cronoterapias, jet-lag, búhos y alondras)

Estás en un concierto. El batería marca imperturbable el compás y tú sigues el ritmo dando golpes al suelo con el pie. Lo haces inconscientemente, aunque en algún momento te percatas de lo que haces y te sorprendes ligeramente. Lo que no piensas en ese momento es que dentro de ti millones de relojes están marcando otro compás, que en general dura unas veinticuatro horas y que altera los compases periódicamente para que sepas cuándo debes dormir, la temperatura que debes marcar, cuándo tienes que comer.