La guerra de los antidepresivos (el debate sobre su eficacia, sus peligros, el papel de la industria)

La controversia en torno a los antidepresivos es permanente. El penúltimo ataque científico lo lanzó Peter Gøtzsche, reputado médico de la organización Cochrane, quien asegura que hacen más daño que beneficio. Pero las opiniones de otros expertos y los datos científicos cuestionan tan rotunda afirmación.

Alejandro Cánovas / SCIPIX

Después de que Andreas Lubitz estrellara el vuelo 9525 de Germanwings en mitad de los Alpes, los medios de comunicación han destacado numerosas veces que tomaba antidepresivos, un detalle que puede estigmatizar sin razón a miles de enfermos psiquiátricos: no se ha observado ningún vínculo entre su uso y la conducta agresiva. La controversia en torno a estos fármacos es permanente. El penúltimo ataque científico lo lanzó Peter Gøtzsche, reputado médico de la organización Cochrane, quien asegura que perjudican más que sanan. Pero las opiniones de otros expertos y los datos científicos cuestionan tan rotunda afirmación.

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De entre todas las ramas de la medicina, pocas hay más sujetas al debate que la de la salud mental. El penúltimo duelo dialéctico entre psiquiatras, con un duro cruce de declaraciones, tuvo lugar durante el verano de 2014 sobre la eficacia de los antidepresivos.

La importancia de la discusión se debe al tamaño del órdago y al hombre que lo lanzó. El órdago: “Los antidepresivos hacen más daño que beneficio”. Algo relevante, teniendo en cuenta que hasta el 25% de la población se verá afectada por la depresión en algún momento de su vida y que una de cada diez visitas al médico de atención primaria tienen como motivo esta enfermedad.

El autor de esta afirmación no es una voz periférica o pseudocientífica, es el agitador Peter Gøtzsche, médico danés cofundador de la organización Cochrane, una prestigiosa iniciativa de medicina basada en la evidencia que lleva a cabo revisiones y análisis de estudios.

El inicio de la polémica

El danés inauguró el debate con varios artículos publicados en el periódicoThe Guardian y en la revista médica The Lancet. Sus principales argumentos en contra del uso de los antidepresivos para tratar la depresión –pueden ser utilizados también para la ansiedad o los trastornos obsesivos– tienen que ver con su escasa eficacia, con que pueden provocar efectos secundariosadicción y aumento de tendencias suicidas; y con las malas prácticas de las industrias que los fabrican y comercializan.

A las declaraciones Gøtzsche, el psiquiatra y profesor del Imperial College de Londres David J. Nutt le respondió con unas contundentes réplicas en la misma revista The Lancet. Otros profesionales de la psiquiatría han emitido también su opinión al respecto.

Basándose en dos grandes estudios, Gøtzsche cifra la eficacia de los antidepresivos, en comparación con un placebo, únicamente en un 10% de los pacientes

Después afirma “creer” que esa cifra es excesiva, puesto que ese 10% correspondería solamente a los casos más graves, y no serían útiles en depresiones leves o moderadas.

Sin embargo, ambos estudios están basados en consultas de atención primaria, donde se ven todos los tipos de depresión, por lo que ese 10% debe corresponder al global de enfermos tratados. Preguntado por Sinc a este respecto, Gøtzsche se reafirma diciendo que la mayoría de los metaanálisis –potentes armas estadísticas que analizan un gran número de estudios– “están financiados por las grandes farmacéuticas o desarrollados por médicos pagados por ellas”. Pero hay que destacar que uno de esos estudios es de la propia organización Cochrane.

Alejandro Cánovas / SCIPIX

Nutt, por su parte, considera que “los antidepresivos funcionan incluso en los casos leves de depresión”, algo que muchos estudios no han reflejado.

Víctor Pérez, director del servicio de psiquiatría del Hospital del Mar, en Barcelona, que como miembro de la red Ciber de Salud Mental (Cibersam) ha llevado a cabo numerosos ensayos clínicos sobre estos fármacos, tiene claro que los antidepresivos no han demostrado una eficacia evidente en depresión leve. Por tanto, no deben administrarse por lo general en estos casos, “salvo en determinadas ocasiones, como cuando existen antecedentes”.

De hecho, las depresiones leves deben tratarse preferentemente “con psicoterapia de baja intensidad u otras técnicas como el ejercicio físico”, mientras que los antidepresivos “sí son claramente eficaces en casos más serios”, opina Pérez.

Algunos grandes estudios han señalado que, en el caso de depresión grave, su eficacia parece comparable a la de mayoría de fármacos que se recetan para otras enfermedades y superior a la de medicamentos tan comunes como la aspirina o los antihipertensivos. Además, “poseen otros efectos beneficiosos”, comenta Pérez. “actúan en esencia aumentando la resistencia al estrés, y pueden disminuir la ansiedad”, asegura.

Pérez apunta un dato relevante: los ensayos clínicos de los que se extraen estos resultados no son la mejor manera de comprobar su eficacia real. En este tipo de pruebas (…)

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Publicado por Jesús Méndez

Escritor y periodista científico. MD, PhD

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