Vacunas para todos los gustos (cáncer, alzhéimer, infartos, obesidad o drogas)

Numerosas investigaciones buscan dar un giro que podríamos considerar en cierto modo radical. Lo que buscan es diseñar vacunas que nada o poco tienen que ver con las hasta ahora conocidas: vacunas que no se dirigen contra virus o bacterias, sino que lucharán contra el cáncer, el alzhéimer, el tabaco o los infartos.

Ésta es la versión original del artículo “Una vacuna para cada enfermedad”, publicado el 7/11/11 en la sección de ciencias del diario Público

(Incluido también en el blog 20000caligrafias)

Vacunas para todos los gustos

 

 

Un giro a los conceptos

El sistema inmunitario ha tenido bastante protagonismo últimamente: un prototipo de vacuna contra el SIDA y una vacuna contra la malaria han superado con éxito diversas pruebas previas a su comercialización. Además, el premio Nobel de Medicina le fue concedido a tres inmunólogos: dos de ellos por su estudio de la inmunidad congénita; el tercero por el descubrimiento de las llamadas células dendríticas, claves en la defensa de nuestro organismo. Pero mientras todo esto sucedía, numerosas investigaciones seguían su camino en busca de aprovechar el conocimiento acumulado y lograr dar un giro que podríamos considerar en cierto modo radical. Lo que buscan es diseñar vacunas que nada o poco tienen que ver con las hasta ahora conocidas: vacunas que no se dirigen contra virus o bacterias, sino que lucharán contra el cáncer, el alzhéimer, el tabaco o los infartos.

Breve historia de las vacunas

Edward Jenner

Las vacunas modernas no empezaron con Pasteur, como se suele pensar, sino con Edward Jenner, un médico inglés que nació cien años antes. Jenner observó que las mujeres que ordeñaban a las vacas casi nunca padecía de viruela, y concluyó que el hecho se debía a que habían estado en contacto con la viruela vacuna (de ahí el nombre), una forma mucho más leve que les protegía de contagios futuros. Aunque no fue del todo aceptada en un principio, el propio Napoleón mandó vacunar de la viruela a todas sus tropas en el año 1805. En cualquier caso, la implantación definitiva vino más tarde con Pasteur, tras diseñar y probar públicamente su famosa vacuna contra el carbunco. Pero una vacuna no necesariamente debe dirigirse contra un agente infeccioso. Por eso la ciencia moderna también está desarrollando vacunas cuando busca aprovechar nuestras propias defensas para luchar contra todo un abanico de diferentes enfermedades. Enfermedades que, en general, distan mucho de ser infecciones.

Vacunas contra el cáncer

Hay virus que se asocian con el desarrollo de un cáncer. Para algunos de ellos, como el del papiloma humano o el de la hepatitis B, ya existen vacunas. Estas vacunas, que podríamos llamar tradicionales, son preventivas, porque se administran para evitar la infección. Pero hay muchos tumores que no tienen que ver con ningún virus y de los que nuestro sistema inmunitario nos puede defender – una prueba de ello es que los pacientes inmunosuprimidos, como tras un transplante de órgano, tienen una probabilidad mucho más alta de desarrollar un cáncer -. Para ello disponemos de diferentes defensas que reconocen como extrañas ciertas partes de los tumores y que reaccionan atacándolos. Pero el cáncer puede hacerse el sigiloso y usar mecanismos para pasar desapercibido, por eso conviene estimularlo, entrenarlo. Si se logra crear una vacuna que luche contra las células cancerígenas sería en general una vacuna terapéutica – y ésta es otra diferencia con las tradicionales, cuya finalidad es la prevención -. Es decir, se administraría una vez que la enfermedad hubiera empezado, ya que se diseñaría adaptándose a cada tumor. Y las ventajas serían muy diversas: entre ellas su especificidad y duración, su bajo coste y la posibilidad de combinarlo con los tratamientos actuales. Sin embargo no es un camino sencillo. Hasta el momento sólo hay aprobada una vacuna contra el cáncer de próstata extendido, y sus beneficios son todavía modestos. Pero su existencia demuestra que es plausible, y de hecho es probable que en los próximos años algunas más vean la luz. Así lo afirma Martín Villalba, director de un grupo de investigación en bioterapias en el Instituto de Genética Molecular de Montpellier, y que ya ha patentado una técnica de vacunación tumoral: “uno de los campos donde se han conseguido avances más importantes es en el del tratamiento de cánceres sanguíneos, donde células de donantes escogidos pueden generar una respuesta defensiva en el paciente. Esta nueva técnica implica la participación de las llamadas células asesinas naturales, o NK por su nombre en inglés, Natural Killer”. Existen ensayos clínicos en marcha con vacunas de hasta 15 tipos diferentes de cáncer. El doctor Villalba, que trabaja principalmente en la investigación de cánceres sanguíneos, afirma que “en este tipo de tumores se puede llegar a triplicar la esperanza de vida del paciente si se seleccionan convenientemente los donantes. Ya se están desarrollando varios ensayos clínicos, y diversos equipos estamos intentando avanzar con un tratamiento del que se pueda beneficiar la mayoría de los pacientes. No es ingenuo pensar que en dos años estas vacunas habrán alcanzado la clinica. Su desarrollo como tratamiento de primera línea dependerá de su precio y efectividad, que son los parámetros principales para su comercialización por las grandes empresas famacéuticas.”  Otro tipo de tumor, el cáncer de páncreas, también es de actualidad. Este tipo de cáncer, de muy difícil detección, ha sido el responsable de la muerte de Steve Jobs, el fundador de Apple. Pero también de la del premio Nobel Ralph Steinman, el descubridor de las células dendríticas. De hecho, el propio Steinman probó consigo mismo hasta 8 tratamientos experimentales, la mayoría fruto de sus investigaciones. Y no se sabe – ni se sabrá – si fue gracias a ello, pero sobrevivió 4 años y medio a un tumor cuya supervivencia media es de semanas o meses. Murió, de hecho, 3 días antes del anuncio del premio.

Ralph Steinman

Steve Jobs

Vacunas contra el alzhéimer

Comparativa entre cerebros de ratones vacunados y no vacunados

Aunque existen varios fármacos aprobados para tratar el alzhéimer, su eficacia es modesta, en el mejor de los casos. Por eso hay grandes esperanzas depositadas en el desarrollo de una vacuna que permita prevenirlo o tratarlo de forma más eficaz. En el alzhéimer tiene lugar una acumulación en el cerebro de la llamada proteína b-amiloide, la cual, aunque existe cierta controversia, parece ser la responsable de la enfermedad. Por eso la mayor parte de las vacunas ensayadas buscan que el organismo reaccione frente a ella y la elimine. Pero el camino tampoco es sencillo. Cuando la vacuna más estudiada hasta la fecha se usó en ratones se vio que lograba producir una respuesta –se producían anticuerpos -, que el amiloide se reducía y que los animales mejoraban. Sin embargo, cuando se usó en humanos, el ensayo debió interrumpirse antes de tiempo, porque algunos de los voluntarios sufrieron problemas como encefalitis o pequeñas hemorragias cerebrales. Pero la investigación no cesa, se siguen probando nuevas alternativas y en este momento hay más de 15 ensayos clínicos en marcha en todo el mundo; así pues, en unos años sabremos mucho más lo cerca o lo lejos que nos encontramos. Así lo afirma el doctor Alberto Lleó, neurólogo y jefe clínico de la Unidad de Memoria del Hospital de Sant Pau, en Barcelona: “aunque los resultados de estos ensayos no se sabrán hasta dentro de un par de años, las nuevas vacunas han demostrado ser seguras sin los problemas de las iniciales. De hecho, este enfoque ha supuesto una nueva aproximación para tratar el alzhéimer y de confirmarse la eficacia es posible que se extienda su uso a otras enfermedades neurodegenerativas.”.

Vacunas de todo tipo: infartos, diabetes, obesidad… y drogas

La lista de nuevas vacunas en las que se está investigando es muy amplia. Hay esperanzas puestas en conseguir una que resulte eficaz para la arteriosclerosis, principal responsable de la obstrucción de las arterias, y por tanto de los infartos de corazón y de cerebro. En este caso suelen dirigirse contra el colesterol considerado como el colesterol malo, el LDL, y de momento parecen funcionar en animales. Otro tipo serían las que permitirían frenar la diabetes de tipo 1, la que suele darse en los niños. Incluso se están ensayando vacunas contra la obesidad, como la dirigida contra una hormona llamada grelina. La grelina actúa sobre el cerebro aumentando la sensación de hambre y promoviendo un ahorro de energía. Científicos de Oporto han conseguido que las defensas de los ratones secuestren esta hormona e impidan su llegada al sistema nervioso. De esta forma vieron que los animales no sólo comían menos, sino que gastaban más calorías. Sin embargo, todavía no se han realizado estudios en humanos.

Por otro lado, desde hace años se están probando vacunas contra las adicciones provocadas por un sinfín de drogas. Lo que se pretende es generar anticuerpos que se unan a ellas y, como en el caso de la grelina, eviten su llegada al cerebro. Así se conseguiría evitar los efectos buscados y minimizar su toxicidad. Se han realizado estudios contra la heroína, el cannabis o el alcohol, entre otras muchas. Las vacunas contra este último parecen más difíciles de conseguir, porque la molécula del alcohol es muy pequeña, y a pesar de unirse a un anticuerpo sigue siendo capaz de atravesar la barrera que separa la sangre y el cerebro. De hecho, las más avanzadas parecen ser contra la cocaína y la nicotina. Para esta última existen varios prototipos que se están ensayando actualmente. Los resultados son dispares, pero algunos de ellos muestran datos alentadores.

Así pues, parece evidente que el giro dado al concepto de vacuna es sustancial. De todas formas, y como tantas veces ocurre cuando se habla de investigaciones en curso, cuántas de estas vacunas veremos y cuándo estarán disponibles resulta aún una incógnita. Eso sí, el escaparate es amplio, y promete.

Publicado por Jesús Méndez

Escritor y periodista científico. MD, PhD

  1. […] (Incluido también en el blog de Dixit ciencia) […]

  2. una de las cosad mas inportantes en la vida

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